Una de las industrias representativas de la globalización hoy en día lo es la farmacéutica, una industria compleja que por su ritmo de innovación es similar al mercado informático, por la diversidad de productos y tamaño se asemeja a la alimenticia y por el volumen de sus ingresos es comparable a la industria bélica. En México es un sector importante, con ventas superiores a los 8 mil millones de dólares anuales y por estar conformada por alrededor de 240 empresas que generan alrededor de 100 mil empleos directos e indirectos.
En la última década ha sufrido una serie de transformaciones producto de las fusiones entre los grandes consorcios que ha aglutinado a varias empresas en una sola, reduciendo a unos cuantos el desarrollo de nuevos fármacos, mismos que han llegado cada vez con menor éxito al mercado y ha obligado a las compañías a desarrollar nuevas estrategias, más allá de la mercadotecnia, para preservar sus patentes. Cada año se vence un número considerable de patentes y no existen nuevos desarrollos que puedan suplirlas, a no ser que se creen nuevas indicaciones para las moléculas ya existentes y con ello se logre, mañosamente, extender la vigencia de una patente como si fuera producto de la investigación farmacéutica. Más bien es una manera de evitar que otros competidores lleguen al mercado con fuerza y se ha optado por llevar a los tribunales los diferendos por las patentes vencidas.
Dado que la investigación de nuevos fármacos parece estar estancada, el marketing se ha convertido en una herramienta eficaz para introducir nuevos conceptos al ámbito médico. En este sentido conceptos como "síndrome metabólico" o "disfunción eréctil" tienen un origen más en la mercadotecnia que en la investigación y experiencia clínica. Pero también se ha implementado como estrategia, llevar al campo legal los diferendos por las patentes valiéndose de recursos que imposibilitan, al menos temporalmente la producción de medicamentos de calidad con precios accesibles para la población.
Las patentes tienen por finalidad crear el estímulo económico necesario para incentivar la investigación en el campo farmacéutico que permita desarrollar nuevos tratamientos farmacológicos para tratar más eficazmente los padecimientos que sufre la población, así las novedades creadas por el inventor necesitan protegerse a fin de asegurar a éste el ingreso económico para llevar a cabo de manera continua la investigación y desarrollo necesaria para ello. Algunos autores consideran que la imitación es un paso previo para la innovación y es una etapa que los países industrializados han pasado.
La industria farmacéutica transnacional ha cabildeado para obtener que en México se vinculen las patentes y el registro sanitario de los medicamentos. Este cabildeo igualmente ha logrado obtener una "veda" de varios años, (entre 5 y 10), en el uso de estudios clínicos y demás información relevante de los productos patentados, de manera que los fabricantes de genéricos no puedan utilizar o referirse a ella en sus solicitudes de aprobación de medicamentos genéricos. Este recurso tiene su origen en la llamada cláusula Bolar, producto de un diferendo entre Roche Products y Bolar Pharmaceuticals, donde una corte de los Estados Unidos sostuvo que un fabricante de genéricos no podía fabricar y probar un medicamento en tanto no hubiera expirado la patente, incluso si solo pretendía hacer pruebas y no comercializar el producto. Esto implicaba una extensión de la patente original ya que se requieren varios años para producir un medicamento en serie, incluso un genérico. En 1984 se promulgó, la Ley Hatch-Waxman, la cual permitió a otros fabricantes basarse en las investigaciones previas existentes de los fabricantes originales para respaldar sus solicitudes de registro. Antes de esta ley, los nuevos fabricantes estaban obligados a efectuar sus propios estudios de eficacia y seguridad.
Las condiciones generales de salud en el país han mejorado en los últimos 50 años. Esto se puede observar en la esperanza de vida que se tiene al nacer entre, 1950 y 2000 se ganó un crecimiento acumulado de 25 años. Ya para el 2006, en lo que respecta a las mujeres, la expectativa de vida era de 77.9 años y la de los hombres de 73.0 años y de acuerdo con las últimas estadísticas de los indicadores demográficos, se espera que para éste 2010 la esperanza de vida para las mujeres sea de 79.1 años y para los hombres de 74.2. Se estima que para 2025 esta se incrementará de 81.6 años en el caso de mujeres y 76.8 años en el caso de los hombres.
Este incremento en la esperanza de vida de la población mexicana impactara la pirámide poblacional ya que se estima que para 2025, el 15% de la población sea mayor de 65 años, lo cual se traducirá en condiciones de salud distintas a las actuales que demandarán mayores servicios y cuyo costo será mayor en términos generales. El problema del vencimiento de las patentes debe resolverse teniendo en cuenta estos datos, ya que el beneficio de la población debe anteponerse a los intereses de las compañías farmacéuticas transnacionales, que constantemente son cuestionadas por su ética ambivalente.






